Clubes de lectura

Imaxe persoa lectora

El colectivo Acatrotintas propone, en la Guía del profesorado Leer el mundo - 1º C. ESO, la creación de clubes de lectura en las bibliotecas escolares, con diversas modalidades, según el contexto:

Formar un club de lectura en la biblioteca consiste, básicamente, en atraer un grupo de chicos y chicas que deseen compartir sus experiencias lectoras, con la mediación de un adulto que conduzca todo el proceso. El espacio natural para al club de lectores será la biblioteca escolar, y los tiempos idóneos para su celebración dependen de las posibilidades de cada grupo (recreos, tiempos no lectivos). El número de integrantes no debe ser excesivo: entre cinco y quince lectores, como máximo.

El elemento vertebrador del club de lectores es la persona mediadora. Indiscutiblemente, tiene que ser una persona lectora, que esté dispuesta a ocupar parte de su tiempo en promover una actividad de este tipo. No tiene por qué ser un profesor de las áreas de lengua, ni tampoco el responsable de la biblioteca. Su función incluye desde la selección de los títulos para leer, la elección de la mejor forma para conseguir los ejemplares de estos títulos, la organización de las sesiones, la publicidad de esta propuesta, la oportunidad de las diversas convocatorias, el control de los tiempos, la moderación de los participantes y la difusión de las aportaciones del grupo, si es el caso. Debe, además, hacerse permeable a las opiniones y preferencias de los participantes, integrando sus gustos y proponiendo, a la vez, temáticas y autores que les pemitan avanzar cómo lectores.
(...) Pero en un centro educativo podrían ponerse en juego otra fórmulas más abiertas: por ejemplo, proponer desde la biblioteca, y con la participación de los lectores que así lo decidan, una serie de títulos para leer a lo largo de un período escolar, normalmente, un título por mes, difundir a través de todos los medios (tablero, página web, panfletos, blog...) el "título del mes" y posibilitar el acceso a los ejemplares propuestos. Las personas más implicadas (equipo de la biblioteca, persona coordinadora, lectores, más interesados) motivarán comentarios sobre la obra lidia en los espacios y tiempos informal (cafetería, corredores, patio...), integrando dentro de lo posible a toda la comunidad escolar. De este modo, se irá creando un ambiente proclive al hecho lector, por los elementos afectivos y de vínculo que se ponen en juego. simultáneamente, la biblioteca proporcionará soportes (impresos, electrónicos, radiofónicos...) para la comunicación de opiniones, comentarios, y recomendaciones sobre los libros leídos. Esta forma abierta de club de lectores funciona con éxito en algunos centros escolares.
 

Colectivo Acatrotintas